Hardik Dewra

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Qué necesita tu web antes de levantar una Serie A

Quien invierte y quien compra leen una web como una señal de etapa. Un mensaje genérico, botones que chocan y falta de pruebas hacen que una empresa financiada parezca más temprana de lo que es.

Una web se lee como prueba de en qué etapa estás. Quien invierte la mira. También la miran las empresas grandes cuyos contratos hacen real la historia de crecimiento.

Cuando una empresa ya ha levantado dinero y va hacia una ronda mayor, la web suele ser lo último en ponerse al día. Esto es lo que normalmente hay que arreglar, y por qué le importa a quien la lee.

Un mensaje que podría ser de cualquiera

Un titular como "Protección con IA para empresas" describe una categoría, no una empresa. Podría estar en la web de una docena de competidores sin cambiar de sentido.

Di qué hace de verdad el producto y para quién. Concreto gana a impresionante. Quien no consiga distinguirte de las alternativas dará por hecho que no hay diferencia.

Lenguaje escrito para la persona equivocada

La profundidad técnica en el texto es una trampa habitual para quien funda empresas técnicas. Tranquiliza a quien programa y pierde a todos los demás, incluida la persona que firma.

Empieza por la explicación llana. Deja el detalle técnico un nivel más abajo, donde irán a buscarlo quienes lo quieran.

Llamadas a la acción que compiten

"Contactar con ventas", "Reservar una demo", "Entrar" y "Solicitar una demo" en una misma página son cuatro pasos siguientes distintos. Quien lee tiene que decidir cuál es para él, y decidir es fricción.

Elige una acción principal para la página. Ponle la misma etiqueta en todos los sitios donde aparezca. Deja una sola acción secundaria para quien ya está más avanzado.

Navegación que esconde lo importante

Una navegación cargada entierra lo que necesita quien compra en serio: precios, seguridad, cómo funciona, pruebas.

Si alguien no encuentra tu planteamiento de precios en un clic, lo supondrá, y normalmente lo supone en una dirección que te cuesta la operación.

Un aspecto por detrás de la empresa

Texto denso, diseño anticuado y ningún orden de lectura dicen "etapa temprana", diga lo que diga la financiación. Una web que parece ir por detrás del producto hace que la gente se pregunte qué más va por detrás.

Esto no va de estar a la moda. Va de que el diseño acompañe a lo que dices.

Ninguna prueba

Sin logos, sin testimonios y sin casos, quien te evalúa solo tiene tu palabra.

Incluso poca prueba concreta gana a ninguna. Un cliente con nombre, cargo y un resultado medible hace más que un muro de logos.

Un mensaje apuntando a dos públicos

Muchos productos sirven a la vez a particulares y a empresas grandes. Una sola página que intenta hablar con los dos suele no hablar con ninguno.

Separa los caminos pronto. Que cada público vea precios, pruebas y lenguaje acordes a cómo compra de verdad.

Cómo se ve cuando está bien

El titular dice qué hace el producto, con palabras que entiende alguien que no es del sector. Una acción principal se repite página abajo. La prueba aparece cerca de cada afirmación importante. Cada público tiene su ruta.

Nada de esto es un problema de diseño. Es un problema de claridad que luego el diseño tiene que sostener.