Hardik Dewra

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Qué hacer con una landing page después de publicarla

Publicar es la mitad del camino. Prueba el formulario el primer día, monta el tracking que vas a leer, mira 30 días y cambia una cosa cada vez.

El primer día es para probarlo todo

Antes de que nadie gaste dinero en mandar tráfico a tu nueva landing page, rellena tu propio formulario desde un móvil con datos. Usa una dirección de email real que puedas abrir. Comprueba que el lead llega a la bandeja o al CRM, que la página de gracias carga y que la respuesta automática sale con el nombre correcto dentro. Después abre la página en el móvil más viejo de la oficina. Los formularios rotos no avisan. Parecen una semana floja.

Monta el tracking que vas a leer de verdad

Tres cosas, y puedes parar ahí. Primero, un evento de conversión que se lanza en la página de gracias o cuando el formulario se envía bien, y no al hacer clic en el botón, porque los clics incluyen a todo el que falló al enviar. Segundo, etiquetas UTM en cada anuncio, email y enlace social, para que sepas qué fuente convierte. Tercero, una herramienta de grabación de sesiones como Microsoft Clarity, que es gratis, o Hotjar. Sáltate el panel de 40 métricas. No lo vas a abrir dos veces.

Los primeros 30 días después de publicar son para mirar

Aguanta las ganas de rediseñar el hero la primera semana. Los números iniciales se mueven muchísimo con poco volumen, y el tráfico de un email de lanzamiento no se parece en nada al tráfico frío de anuncios. Dale cuatro semanas o 1.000 sesiones, lo que llegue antes. En esa ventana recoge la profundidad de scroll por sección, el reparto por dispositivo, el tiempo hasta la primera interacción con el formulario y el campo exacto donde la gente lo abandona.

Las grabaciones enseñan lo que un panel no puede

Mira diez sesiones de visitantes que pasaron de la mitad y se fueron sin convertir. Vas a ver cosas que ningún gráfico cuenta. Clics de frustración sobre una imagen que parece un botón. Una tabla de precios que pide un desplazamiento lateral en el móvil, que nadie hace. Alguien abriendo las FAQ tres veces, lo que significa que la respuesta que necesita está en el sitio equivocado. Diez grabaciones son unos veinte minutos y suelen darte dos arreglos.

Cambia una cosa y apúntala

Lleva un registro de cambios sencillo con cuatro columnas: fecha, qué cambió, por qué, y la tasa de conversión de los 14 días antes y los 14 días después. Sin eso, seis meses más tarde nadie sabe decir si mejoró la página o se abarataron los anuncios. Cambia un elemento cada vez. Primero el titular, luego la oferta, luego las pruebas, luego el diseño. El texto suele mover el número más que una imagen nueva de hero.

Cuándo merecen la pena los tests A/B

Los tests A/B necesitan volumen. Una página con 400 visitas y 12 leads al mes se parte en dos grupos de seis, y seis es ruido. Por debajo de unos cientos de conversiones al mes, aprende preguntando. Llama a cinco clientes que compraron y a cinco leads que se quedaron callados. Por encima de ese volumen, prueba una variable, déjala correr hasta que el resultado deje de moverse, y prueba solo cosas que merezcan ese tráfico, como la oferta y el titular.

Reserva una hora al mes, para siempre

Pon una hora recurrente en el calendario el primer lunes. Abre la analítica, mira cinco grabaciones, lee las entradas del formulario del último mes y publica un cambio. En esa hora está el interés compuesto. Una página que mejora un poco cada mes durante un año es otra página en diciembre, y el año entero te cuesta menos atención que un solo rediseño.